| ¡Recompensas Para Niños! |

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Para los Profesionales
Los profesionales, entre los que se cuentan psicólogos, educadores, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos, a menudo se ven enfrentados al desafío de interesar a los niños en llevar a cabo tareas tediosas al tiempo que deben tratar problemas de conducta que interfieren con nuevos aprendizajes. Los Planes de Recompensas constituyen un enfoque que incentiva la motivación. Recompensas Para Niños Por Buen Comportamiento proporciona gráficos novedosos así como textos que incluyen numerosas sugerencias acerca de cómo vencer las resistencias y mantener los aspectos positivos propios de los planes de recompensas. En tanto los gráficos de recompensas son reproducibles, el libro ofrece una “caja de herramientas” que puede usarse con docenas de niños a lo largo de muchos años.
Incluimos comentarios de algunos profesionales:
Comentarios de Janet O’Flynn, OTR/L,BCP, diseñadora de los gráficos de Recompensas Para Niños Por Buen Comportamiento, y terapeuta ocupacional:
La experiencia que adquirí trabajando como terapeuta ocupacional infantil en la escuela pública me proporcionó inspiración para muchos de los gráficos que aparecen en Recompensas Para Niños Por Buen Comportamiento. Sigo utilizando planes de recompensas y gráficos en mi trabajo. A continuación ofrezco algunos ejemplos de los modos en que he utilizado estos planes con los niños.
Usé gráficos para dar alas a mis objetivos terapéuticos. Cuando un objetivo está a punto de lograrse, a menudo encuentro que un breve plan de recompensas hará las veces del eslabón faltante entre la práctica terapéutica de una determinada destreza y su implementación en térmnos de funcionalidad. Por ejemplo, cuando un alumno ha demostrado su progreso en la escritura, pero resta que la maestra lo vea funcionar en la clase, un plan de recompensas marca una diferencia inmediata. Les pido a los alumnos que me traigan una tarea escrita que hayan completado dentro de su trabajo escolar donde se vea “lo bien que escriben”. Cada pieza los hace merecedores de un sticker o una estampilla para su GRÁFICO “DISÉÑELO USTED MISMO”, y el premio para una colección de escritos con estas características is algo que va a serles útil para rendir lo máximo en escritura: una goma de borrar o un lápiz fuera de lo común, o “herramientas bucales” (chicles o caramelos de limón).
Otro ejemplo. Uno de los alumnos que trato tiene 8 años y sufrió muchos problemas de conducta. Luego de la evaluación correspondiente, se descubrió que padecía de una alteración de la facultad de integración sensorial, que abarcaba también problemas de procesamiento auditivo. Si bien hacía buenos progresos en terapia ocupacional y en fonoaudiología, y se encontraba mucho más cómodo y competente en la escuela, le quedaba por resolver su conducta fuera del aula, en los pasillos de la escuela. Durante una sesión de terapia ocupacional, el ayudante de aula hizo un trato con el alumno. El niño se haría cargo de alguna tarea (apagar las luces, o traer algunos materiales), lo cual le daría una excusa para permanecer al final de la fila –su lugar favorito. Luego se comprometía a caminar a un ritmo razonable y a no tocar nada en los pasillos.Se fotocopiaron tickets del libro en papel manila, se separaron las planchas, y el ayudante de aula los guardó en su bolsillo. Cada vez que el trayecto por el pasillo se realizaba con éxito, el ayudante le daba uno de estos tickets al alumno.Luego éste los traía a su sesión de terapia ocupacional, y los intercambiaba por un premio.
También ayudé a padres a elegir y armar gráficos de uso doméstico para cumplir con un objetivo que la familia deseaba para el niño. Por ejemplo, un niño de tres años y medio de la sección pre-escolar que presentaba defensas sensoriales había logrado progresar en muchas áreas, pero no mostraba interés en utilizar la bacinilla. Le presté el libro a la familia, marcando el capítulo que trataba del entrenamiento correspondiente. Hicieron una copia del GRÁFICO “BIENVENIDO AL ZOOLOGICO”, y la semana siguiente me telefonearon para comunicarme que el plan de recompensas estaba dando frutos.
Cuando un niño de 7 años con una discapacidad de aprendizaje que no afectaba el área del lenguaje tuvo problemas para alistarse para partir a la escuela, ayudé a los padres a implementar el GRÁFICO “DISÉÑELO USTED MISMO. El lado izquierdo contenía una lista de cuatro “cosas que hago por las mañanas”, tales como vestirse y tomar el desayuno. La parte superior del gráfico mostraba los días de la semana, de lunes a viernes. El niño utilizaba un cronómetro de los que se usan para medir el tiempo de cocción de los huevos para cada uno de los 4 pasos, y se sorprendió al darse cuenta que podía realizar 3 de las 4 tareas en 5 minutos cada una, si bien el desayuno tardaba un poco más.
Los planes de recompensas poseen la ventaja adicional de mejorar la colaboración con el hogar cuando se trata de objetivos terapéuticos. Inclusive después de haber mejorado notablemente durante la terapia, un niño de 9 años con dificultades de coordinación bilateral se mostraba renuente a montar en bicicleta y a jugar fuera de la casa. Prefería quedarse adentro y entretenerse con videojuegos. Tanto sus padres como yo deséabamos que dedicara tiempo a la actividad física. Utilizamos el GRÁFICO “LA CAZA DEL TESORO”, dándole la oportunidad de buscar un pequeño premio cada vez que jugara al aire libre durante 30 minutos. El primer gráfico se completó bastante rápido: sólo jugó adentro en los días de lluvia. Obtuvo sus recompensas a medida que cumplía con el pacto. Cuando volvió a terapia, le pregunté cómo iban las cosas y comenzó a hablar de “cavar un estanque” y de su esperanza de que la lluvia lo llenara de agua. Esta fue una gran conversación, muy diferente de su discurso anterior que sólo involucraba a personajes y estrategias de los videojuegos. El progreso continuó, acordando con él que gnaría puntos mediante un GRÁFICO “DISÉÑELO USTED MISMO”, con una opción de Puntos Extra. Si de entre una lista de actividades propuestas, elige las que compremeten más el cuerpo, como montar en bicicleta (está bien igual si utiliza rueditas auxiliares), patinar, caminar, o arrojar pelotas al aro, puede llenar dos casilleros del gráfico en vez de uno después de media hora. En esta ocasión, le daré su recompensa en la escuela.
Comentarios de Nancy Faulstich, maestra de primer grado, Watsonville, CA:
Recurrí al libro de la Dra. Fisher para una de mis alumnas de primer grado que no completaba ninguna tarea. Enterada de que la fascinaban los dinosaurios, elegí el muy atractivoGRÁFICO “LA TIERRA DE LOS DINOSAURIOS” y compré stickers brillantes sólo para ella. Respondió inmediatamente al incentivo y comenzó a completar la tarea. Luego de algunas semanas, ya no era necesaria esta motivación, y habiendo transcurrido varios meses se mantiene al día, con pocas excepciones. Nunca me he sentí demasiado atraída por los programas que pretenden modificar conductas, pero descubrí que la perspectiva de la Dra. Shiller es muy humanista y que me resulta muy útil en el ambiente del aula.
Extracto de un comentario sobre el libro escrito por Clara Chapman, Ph.D. (psicóloga con pacientes particulares en Middletown, CT) y publicado en el Connecticut Psychologist:
…Años atrás, yo poseía una frondosa formación en planes de reforzamiento de conductas y en los principios de Skinner. Pero dudaba en aplicar técnicas basadas en modelos de conducta con muchas familias porque los niños no son palomas: llegan a la consulta a edades diferentes, y esta diferencia se aplica también a su carácter, motivación, estilo personal, culturas de las que provienen, y dinámica familiar. No me gustaría aplicar el mismo tipo de programa conductista a un niño de 10 años con tendencias agresivas y a otro de 5 que sufre de temores. Además, en el marco clínico, tanto los niños como sus familias manifiestan una gran variedad de problemáticas emocionales de las que necesitan hablar. Y aún si los padres acaban de divorciarse, no es correcto golpear al niño.
La Dra. Shiller ha enfocado el dilema de adaptar técnicas conductistas eficaces a la “maravillosa naturaleza idiosincrática del ser humano y a los modos en que cada uno interactúa con su medio”. Su método consiste en enseñar a los padres a dialogar con sus hijos de modo que los Planes de Recompensa que cada padre desarrolla está hecho a la medida de su propia familia, de modo tal que tanto los niños como sus padres se sienten motivados a intentar que funcionen. En lugar de limitarse a dar a los adultos un conjunto de reglas a seguir, la Dra. Shiller ofrece las explicaciones correspondientes a los principios subyacentes, para que los padres puedan aprender cómo enfrentar problemas frecuentes de conducta de manera creativa y afectuosa. Su libro proporciona ejemplos específicos de “campos de batalla” tan comunes como las discusiones respecto de la hora de acostarse, peleas entre hermanos, y tareas escolares. Explica a los padres cómo utilizar el humor y la creatividad para asegurarse la cooperación de sus hijos, a fin de que los niños lleguen a experimentar las recompensas que brinda el autocontrol. Me gustó el énfasis sobre la responsabilidad antes que sobre el control. El libro también contiene muchísimos gráficos atractivos, juegos y regalitos que son un placer usar con los niños.
Esta obra también ofrece algo a los clínicos experimentados. Me gustó especialmente la diferenciación que la autora establece entre sobornos y recompensas: podré utilizarla al hablar con los padres. Si bien explica los principios de una manera tan sencilla que un neófito puede comprenderlos y aprender, también incluye un nivel de sutileza que resulta interesante para quienes hemos venido ejerciendo la profesión durante bastante tiempo. Este libro es útil y excelente. |